Como ya no es temporada de turista el trámite del tiqueck fue bastante rápido.
Ídem la cola para subir.
La rueda consta de unas 30 capsulas donde suben grupo de no mas de diez personas.
A mi toco con una familia de hindúes (lamento desilusionar a muchos pero no me parezco en nada a ellos), tres franceses, una japonesa y el resto, creo, ingles.
El paseo cuesta quince pounds (alrededor de noventa y seis pesos) pero vale cada “pence.
El tiempo estipulado del paseo es de alrededor de 30 minutos.
Si muy canchero (no es mi caso) podes alquilar una capsula para vos y tus invitados. Te dan una especie de librito con fotos y un pequeño catering con sándwiches y vino, en finas copas de cristal. Of course, además de canchero tenés que tener plata porque esta excentricidad sale como doscientos pouns (Mil trescientos cuarenta pesos x treinta minutos de diversión, un copa de vino y dos sanwiches de pepino).
En la capsula mas cercana a la mía, había un grupo, creo que una boda ó cumpleaños, que tenían este servicio.
Después de la consabida revisada de bolso y detector de metales. Uno llega a la línea amarilla, donde arman el grupo y uno se sube a la capsula. La maquina nuca deja de girar, por donde uno se sube en movimiento.
La cosa funciona así: cuando la capsula queda libre, suben tres empleados, dos con detectores de bombas y un tercero con elementos de limpieza. Dos son ingleses y el tercero es negro ¿Adivinen que elementos le tocan al negro?
Una vez que queda registrado sube el nuevo grupo. Todo en menos de un minuto. Una vez a bordo, la capsula va subiendo. El movimiento es muy lento por lo que casi no se siente. La cápsula a su vez tiene un sistema de agarre que gira en simultánea por la que este siempre queda en una posición que no entorpece la visión.
Realmente es muy bonita la vista. En cada ventana esta escrito para que punto cardinal se esta viendo. Y como decía el movimiento de ascensión es muy lento y no provoca vértigo. Cosa que si paso en “O Corcovado” en Rió, donde realmente la pase muy, pero muy mal.
Todo el mundo saca fotos como si fuera la ultima vez que lo va a hacer, incluido yo. Que esta vez les pedí a los hindúes que me tomaran una. El problema de viajar solo y pedir que la fotos tuyas te las saque un extraño, es que no sabes cuan bueno es sacando fotos. Así que te puede tocar un genio o un “momo”. Igual creo que el hindú me saco una linda foto.
Después de llegar al punto mas alto comienza el descenso, donde ya pierde un poco la magia y antes de llegar al final del recorrido te explican que en la última parte hay un campo magnético que impide tomar fotos por seguridad, es donde se ve todo el mecanismo. Obvio además por que están las cámaras de ellos que te toman fotos a vos. Que luego venden cuando bajas. Estos lo entendí cuando saque mi cámara y no funcionaban y ahí decodifique que habían dicho por el spekar.
Cuando dejas la capsula , otra vez, entra el trío a chequear y limpiar.
Uno se va con una sonrisa de quince pounds pero feliz de haber visto Londres desde el cielo y disfrutado del paseo.
Desde el ojo de Sauron que todo lo ve.
Saludos
Bruno